19 enero, 2026
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Hoy nos volvimos a encontrar en la segunda Asamblea Vecinal y queremos agradecer profundamente a cada vecino y vecina que, en pleno cierre de año y con mucho calor, se hizo el tiempo para estar. Durante la asamblea compartimos con los vecinos todo el trabajo que venimos realizando desde la primera reunión hasta hoy: el estado del amparo judicial, el avance del proyecto de ley, las gestiones y reuniones con legisladores, y cada paso que se fue construyendo colectivamente para defender nuestro barrio. También dedicamos un espacio importante a hablar de la inseguridad en el barrio. Las picadas y el uso indebido de nuestras calles y plazas, una situación que se agrava con la llegada del calor y en fechas cercanas a las fiestas, afectando la tranquilidad y la convivencia vecinal. Por eso, durante el encuentro estuvimos juntando firmas para realizar las presentaciones correspondientes ante los organismos que deben intervenir”.

Así se refieren desde el colectivo NO A LAS TORRES en Barrio Naón a la asamblea que tuvo lugar en la Plaza Rómulo Zabala (La Monito) el 12 de diciembre pasado, en la que a la importante cantidad de vecinas y vecinos presentes se sumaron los comuneros Juan José Chaves y Lorena Crespo.

Una de las acciones emprendidas por los vecinos fue encarar la vía judicial. La Jueza subrogante, Dra. Natalia Tanno, del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo, dio lugar al amparo presentado por los vecinos y vecinas para frenar la construcción de un edificio de siete pisos en Ercilla7653. Pero, como era previsible, el amparo fue apelado y quedó en revisión. “Sabemos que detrás de esto hay presiones, intereses económicos, gente poderosa y política involucrada. Nada de esto nos sorprende, pero sí nos confirma que nuestra lucha es más necesaria que nunca. Hoy más que nunca necesitamos estar UNIDOS para evitar que la obra vuelva a avanzar. Porque esa torre —ese “obelisco” que quieren poner en el barrio— no es solo un edificio: representa todo lo que podemos perder”, dicen los amparistas al respecto.

Otra de las vías elegidas para defender su identidad y calidad de vida fue la elaboración de un proyecto de ley para incorporar normas de protección patrimonial para Barrio Naón en el Código Urbanístico. Las premisas en la que se basa el proyecto son volver a la altura de casas bajas, sin torres, preservar el carácter residencial del barrio, proteger de plazas y espacios verdes y el patrimonio cultural y arquitectónico, la participación vecinal en cada trámite urbanístico y la suspensión de permisos de obra mientras se tramita la ley.

En la asamblea también se trataron temas de inseguridad (entraderas y falta de presencia policial) y un problema que asola al barrio: las picadas y el descontrol vial. Vecinas y Vecinos han denunciado reiteradamente que en los alrededores de las Plazas Onésimo Leguizamón y Rómulo Zabala y la Plazoleta Alfredo Palacios, se registran destrezas y exhibición de autos y motos, reuniones nocturnas con venta y consumo de alcohol, música en alto volumen fuera de los límites permitidos, vandalismo, descontrol generalizado y tránsito nocturno constante, lo que perturba el derecho al descanso y representa un riesgo grave para vecinos y transeúntes.

Por eso, han presentado sendas notas ante Comisario Ariel Pereyra, titular de la Comisaría Vecinal 9A y al Presidente de la Junta Comunal 9, Maximiliano Mosquera Fantoni, ambas acompañadas de gran cantidad de firmas, en las que reclaman la implementación de un plan de acción, sostenido en el tiempo, que incluya mayor presencia policial y acciones y medidas preventivas concretas ante la incesante situación de inseguridad, picadas ilegales, ruidos molestos y consumo de alcohol en la vía pública.

Respecto a cómo seguir adelante vecinas y vecinos sostienen que “Este barrio no es una mercancía: es historia, es identidad y es comunidad. Se defiende con vecinos informados, organizados y presentes” y agregan “Como dijimos en la última asamblea, seguimos. Seguimos porque es el momento de estar unidos más que nunca, porque el poder está en nuestra fuerza colectiva. La lucha empieza sumando a cada vecino y vecina. Un gesto alcanza: compartir una foto, colgar un cartel, sumar una firma, venir a las reuniones. Todo suma cuando el objetivo es común”.

 

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