Enero de 1959. La toma del Frigorífico Lisandro de la Torre
Con el peronismo proscripto, en 1959, ejercía la presidencia de la Nación Arturo Frondizi, quien llevaba adelante una política basada en el fomento de la inversión extranjera y en la “racionalización” de la economía.
El 10 de enero, por acuerdos con el FMI, Frondizi presentó un proyecto de Ley para privatizar el frigorífico, que le otorgaba prioridad de compra a la Corporación Argentina de Productores. La noticia produjo la movilización de la dirigencia gremial del Frigorífico. La manifestación frente al Congreso fue reprimida, varios trabajadores fueron detenidos y la ley fue sancionada. Se declaró entonces la huelga y comenzó la toma del frigorífico, con la consigna “En defensa del patrimonio nacional”.
El 17 de enero se inició la represión. Un tanque Sherman del Ejército y 2.000 hombres avanzan derribando uno de los portones del Frigorífico. La CGT declaró un paro nacional por tiempo indeterminado en respaldo a los luchadores y varios dirigentes gremiales fueron detenidos. Tras cinco días de duros enfrentamientos, concluyó la resistencia aunque el gobierno continuó con las persecuciones. El frigorífico fue intervenido, despidieron a 5.000 trabajadores y los dirigentes fueron detenidos.
Contaba Sebastián Borro, uno de los principales dirigentes de la resistencia, que en ocasión de una entrevista con Frondizi pudo decirle: “Señor, ningún cargo ni ninguna investidura le dan facultades para burlarse de los trabajadores. Si usted considera que con esta burla va a llegar a sus objetivos, está muy equivocado, nosotros no se lo vamos a permitir. No podemos permitir que poniendo en juego la riqueza del país se burlen de los trabajadores. Usted no puede engañar a la gente, usted no asume sus responsabilidades y tendría que hacerlo. Mientras los obreros gritan patria sí, colonia no…, usted se va a los Estados Unidos sin responsabilidad de argentino, a vender el país”.
Y refiriéndose a los sucesos de ese enero contaba: “El apoyo popular fue impresionante: Salieron del Frigorífico, pero fueron a la calle. Y en la calle, desde Escalada hasta General Paz, desde Emilio Castro a avenida del Trabajo, que son como cuarenta cuadras, no había quién pasara. Acá a la noche se volteaba a los vigilantes con honderas. El pueblo estaba en la calle, el pueblo con las uñas levantaba los adoquines, el pueblo paraba los tranvías y daba vuelta camiones. Yo recuerdo los pibes que se sumaban a nosotros. Cuando nosotros habíamos aprobado el paro, los pibes ya tenían los miguelitos, ya tenían las molotov. En ese tiempo, después del 57 y 58, nos acompañaban muchos jovencitos que después fueron pagando la injusticia de ser matados, fusilados”.