4 febrero, 2026
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Ulises Bobanach es vecino de Mataderos, del barrio Los Perales. Recientemente publicó el libro “Los Graciosos de Mataderos. Centro Muga 1968 – 1986”, que presentará el viernes 20 de febrero a las 20 horas en la sede del Club Cárdenas, Av. Coronel Cárdenas 2910. Aquí nos cuenta su historia.

Allá en un barrio de casas pobres, en una esquina del arrabal

una comparsa nacía entonces, para alegría del carnaval

Era 1968 cuando Dios Momo nos vio asomar

llevando bombos por corazones, por los cien barrios de la ciudad

Graciosos, Graciosos te bautizamos,

los que un día te creamos, en mi barrio Mataderos

Bolita, Cove, Pinino y el Toto, Pigua y el gordo Pototo, Cafaro y el Ismael

Graciosos, cuantos recuerdos queridos, que en la copa del olvido jamás habrán de caer.

Graciosos, Graciosos de Mataderos, te canto porque te quiero, con todo mi corazón.

(CARLITOS ROCHA, Canción de presentación)

El Centro Murga Los Graciosos de Mataderos nació en los carnavales de 1968. Quizás inspirados en el aire de rebeldía y sueños que se respiraba en aquellos tiempos en Argentina y en el mundo. Un grupo de amigos, que venían de salir en los carnavales en otros barrios cercanos como Liniers o Lomas del Mirador, se propusieron crear una murga en el mismo barrio del que eran ellos. Ese lugar era el barrio de Los Perales, complejo de monoblock creados por el peronismo para la gente humilde y trabajadora en el corazón mismo del barrio de Mataderos. A la murga venía la gente del barrio como así también muchas familias de otros lugares, de Villa Lugano del que nos separa tan solo una avenida, de González Catán, Laferrere, San Justo.

La murga tuvo dos etapas: desde su creación hasta el año 1976, año del golpe cívico militar, donde se decidió dejar de salir por cuidado de sus integrantes y desde el año 1981 hasta 1986 años en que dejo de salir definitivamente. En cada corso que iba llevaba bien alto las banderas de su barrio, un barrio de trabajo, lucha y resistencia. Sus canciones tenían un fuerte contenido social, había canciones que le cantaban al amor o la farándula, pero se caracterizaba por su compromiso con lo que sucedía en el barrio y en el país.

Los lugares de ensayo fueron dos en el trascurso de esos años. Eran los espacios donde se juntaban a ensayar sus bailes y ritmos a partir de octubre/ noviembre, para salir en el mes de febrero en carnavales. El primero de ellos fue el Club Cildañez sobre la calle Cañada de Gómez a metros del barrio los Perales, hoy es una vivienda familiar, en sus paredes quedaron sueños y alegrías y alguna que otra lentejuela dando vuelta por el aire. El otro espacio emblemático y querido que actualmente está abierto a los y las pibas de barrio es el Club Cárdenas. Éste está ubicado frente a la cancha de Nueva Chicago, desde este lugar dejo de salir en el año 1986 Los Graciosos.

A partir del año 1981 la murga y Nueva Chicago pasaron a ser casi lo mismo, los que salíamos en la murga también íbamos a la cancha. Eran épocas donde los partidos de futbol no se jugaban los siete días de la semana sino sábados y domingos. En más de una ocasión después de ir a la cancha había que salir en la murga. Una anécdota: cuando jugo Chicago de visitante y al volver hubo algunas “dificultades” con la policía, se retrasó el regreso para llegar al lugar donde saldríamos con la murga. Como era de esperar, llegamos tarde y los micros se habían ido. Nos pusimos la levita que estaba en el club y terminamos yendo al corso de la avenida Beiró y Lope de Vega en el mismo camión en el que habíamos ido a la cancha, un camión de hacienda, el mismo que lleva el ganado al Matadero.

Hay muchas historias, anécdotas, pero lo importante es saber de dónde venimos como barrio y como sociedad. La murga es un espacio que contiene, te da lugar y te permite expresarte libremente. Siempre desde la alegría de juntarse con otros y compartir, bailar con quienes tienen la misma pasión en las calles de su barrio. La murga es esa sonrisa dibujada en la cara de un payaso o de un murguero, de los cuerpos danzando, como soñando el más loco viaje hacia el carnaval de la felicidad. Desde hace algunos años me propuse que tanto el ambiente murguero como del barrio de Mataderos conozca lo que durante muchos años no se vio. La existencia de esta murga nos habla de un espacio artístico cultural en el barrio que albergaba a casi 400 personas. Durante mucho tiempo esta murga contuvo y les dio un espacio de pertenencia a muchísimos jóvenes que sin ese lugar estarían en la calle sin un proyecto de vida. Busqué de alguna manera dejar plasmada una parte de esta historia que nos atraviesa a quienes vivimos en Mataderos. Si bien los Graciosos volvieron a salir a partir del año 2015 hasta el día de hoy, este libro retrata la etapa que va desde el año 1968 hasta el año 1986, nos cuenta y muestra en imágenes lo que sucedía hace algunos años en el barrio de Mataderos, la ciudad y el país mismo. La murga es una gran familia, una foto de la sociedad, es un lugar donde se construye espacios de sueños. En la murga no queda nadie afuera. En una murga todos son imprescindibles.

 

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