Trabajos de restauración de la Recova y el Monumento El Resero
Mientras continúan las obras de puesta en valor del Casco Histórico de Mataderos, el Gobierno de la Ciudad brindó detalles sobre las tareas que se realizan para restaurar las fachadas de los edificios de la Administración de los Antiguos Mataderos y del Monumento El Resero.
La obra en ejecución comprende la restauración de las fachadas de las recovas norte y sur y del edificio principal, mediante intervenciones de limpieza integral, recuperación de terminaciones originales, restauración de elementos ornamentales, carpinterías y herrería artística, reintegración cromática y apertura de vanos originales, la puesta en funcionamiento del reloj monumental y la iluminación de fachadas.
Para definir el color adecuado para la pintura de las fachadas se llevó a cabo una investigación basada en documentos históricos, fotos centenarias, postales, publicaciones de prensa, estudios estratigráficos y la memoria del barrio.
La investigación comenzó con un relevamiento de imágenes y postales coloreadas de principios del siglo XX. Los primeros registros fotográficos en blanco y negro —de 1897 y la primera década de 1900— permiten identificar que el color del edificio central del Mercado tenía un valor tonal medio, mientras que las recovas aparecían en un tono más alto y luminoso. En postales coloreadas de 1908, el edificio central aparece pintado en tonos rojizos, mientras que las recovas laterales se representan en tonalidades maíz claras, próximas al siena. En todos los casos, los elementos ornamentales se destacaban en tonos cercanos al blanco. Esta diferenciación visual característica se fue perdiendo gradualmente en la documentación fotográfica hacia las décadas de 1930 y 1940.
A partir de cuatro estratigrafías, un estudio minucioso que permite la lectura e interpretación de las distintas capas de pintura acumuladas en los muros, se pudo reconstruir la evolución cromática del edificio. Los estudios revelaron cierta persistencia en el orden de aparición de los colores a lo largo del tiempo: sobre el mortero a la cal original se identificaron tonos siena y bermellón (un rojo óxido terroso y apagado), seguidos más tarde de capas de ocre, gris, y finalmente sucesivos rosados, desde pálidos hasta más intensos.
Finalmente se decidió pintar las fachadas con un tono de rosa y un blanco desaturado de pintura a la cal, una opción acorde con las prácticas constructivas de fines del siglo XIX e inicios del XX. Esta decisión contó con el aval de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.
Si bien las estratigrafías comprobaron que también se utilizaron tonalidades siena y bermellón, la elección del rosa responde al objetivo de respetar la memoria colectiva del barrio. Se trata del color que lleva el edificio ininterrumpidamente desde hace más de 45 años (algo que no sucedió con otros colores).
Además, cuando concluyan las obras de restauración del conjunto edilicio de la antigua sede de la Administración de los Mataderos, volverá a ponerse en marcha el reloj monumental ubicado en la torre del edificio central. Los trabajos incluyeron el acondicionamiento de los interiores de la torre, luego el armado de la estructura de soporte y finalmente el armado de la máquina, que llevaba más de una década sin funcionar. La restauración del reloj estuvo a cargo de Guillermo del Valle, relojero de trayectoria, con experiencia en la intervención de piezas emblemáticas que pueden verse en la Ciudad, como los relojes monumentales actuales de la Casa Rosada y el Cabildo. Más detalle sobre estas tareas en https://aquimataderosonline.com.ar/puesta-en-valor-del-casco-historico-de-mataderos-el-reloj-de-la-torre/
En paralelo, se realiza la restauración del Monumento El Resero. Los trabajos incluyen a su base de granito y la figura de bronce del gaucho, y abarcaron tareas de limpieza mecánica y química, remoción de vegetación invasiva, recuperación de pátinas y aplicación de una protección contra la corrosión. Antes del inicio de las tareas, se realizó una fotogrametría completa para relevar las patologías de la obra. El proceso de restauración de El Resero fue supervisado por un equipo de especialistas del MOA -Monumentos y Obras de Arte-, el taller encargado del cuidado de los monumentos, esculturas y arte público porteño.