Mejorarían las condiciones de los obradores del Tren Sarmiento
Dos noticias que involucran a los obradores de la obra de soterramiento del Tren Sarmiento generan expectativas en vecinas y vecinos sobre su futuro. Por un lado, el Gobierno de la Ciudad ha anunciado intervenciones destinadas a mejorar sus condiciones y su entorno. Por otro, desde el Gobierno Nacional se habla de un acuerdo con las empresas para dar finalización al proyecto.
El retiro de estas instalaciones ha sido un reclamo constante de vecinas y vecinos de los barrios donde están ubicados, quienes demandan higiene y seguridad en esos lugares. Por ello, la Ciudad puso en marcha un plan para ordenar y reducir el tamaño de los nueve obradores abandonados desde 2019 cuando se detuvo la obra, con el objetivo de recuperar espacio público y mejorar la seguridad del entorno urbano.
Los obradores son instalaciones provisorias que se montaron cerca de la obra en el espacio público, en distintos puntos a lo largo de la traza del ferrocarril en los barrios de Flores, Floresta, Villa Luro y Liniers. En la Comuna 9 están en Av. Rivadavia 11600 y Cuzco 200 (Estación Liniers).
Se encuentran en desuso desde la interrupción de los trabajos, deteriorados y con vallados en mal estado, que impiden ver hacia adentro, y bloquean la visibilidad de una vereda a otra en una calle. Además de afectar la conectividad y deteriorar el paisaje urbano, generan problemas de higiene y generan dificultades para la circulación diaria de los vecinos.
El proyecto en ejecución, que comenzó con el obrador de Yerbal al 2400, junto a la Plaza General Pueyrredón en el barrio de Flores, contempla reducir en hasta un 50% la superficie ocupada, acercando los vallados a los bordes de excavación sin comprometer las condiciones de seguridad, liberando veredas y calzadas, mejorando la visibilidad y facilitando la circulación.
La Ciudad informó que prevé realizar el ordenamiento y reducción de los ocho restantes, pero señaló que, al tratarse de una obra nacional, no puede avanzar en un cierre definitivo. Sin embargo la posibilidad de un acuerdo con las empresas responsables de la obra para el abandono del proyecto de soterramiento abre la expectativa de su retiro total.
Esta obra fue licitada por el Gobierno Nacional en febrero de 2006 y adjudicada en 2008. Recién en septiembre de 2011 llegó al país la tuneladora, que se instaló en Haedo. Y en octubre de 2016, luego de renegociar el contrato empezó a trabajar. En diciembre de 2018, la obra se quedó sin financiamiento y se detuvo en Villa Luro.
Las empresas componentes del consorcio que ganó la licitación se fueron modificando. Calcaterra vendió Iecsa y se creó Sacde. Entre los activos de la constructora de la familia Macri, estaba este contrato. A su vez, la brasileña Odebrecht vendió su parte a Ghella. Estas son las que negocian ahora con el Gobierno Nacional el formato de la rescisión.